Las leyes fundamentales de la vida espi­ritual del hombre y su descubrimiento en el An­tiguo Testamento

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ORTHODOXY IS LOVE

Las leyes fundamentales de la vida espi­ritual del

hombre y su descubrimiento en el An­tiguo Testamento

“Amarás pues al Señor tu Dios con todo tu cora­zón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas” y “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12: 30-31). Estas dos leyes fun­damentales de la vida del hombre “según el espíri­tu y la verdad,” expresadas bajo forma de consejos o de preceptos, aparecen ya en el Antiguo Testa­mento o se manifiestan en las figuras de los hom­bres que se esforzaban por conformar su vida a ellas. Pero, en el Antiguo Testamento, solamente los hijos del pueblo electo son en primer lugar considerados como “prójimo.” Tal limitación del ideal moral es inaceptable a los cristianos que conocen ya la universalidad del amor divino. Sin embargo, conviene no olvidar que el Antiguo Testa­mento solamente preparaba al Nuevo y que Israel no era sólo un pueblo entre otros numerosos, sino también una escuela de fidelidad a Dios, el pueblo de Dios, la Iglesia del Antiguo Testamento, es decir, la semilla de la Iglesia novotestamentaria universal.

Ciertas figuras de los justos del Antiguo Tes­tamento son tan hermosas que aparecen como la pre­figuración del Señor mismo. Así los inocentes que aceptan el sufrimiento: Abel, Isaac, Job, José y en fin Moisés, quien fue el guía y el doctor de su pueblo y que se dio completamente para servirle prefiguran la obra redentora de Cristo.

Encontramos también en el Antiguo Testamento ejemplos de infidelidad a Dios, malvados y accio­nes malas. Tal es el relato del crimen de Caín en el que el asesinato del hombre por el hombre está estigmatizado con un vigor sobrehumano.

Fuente:

https://ocamexico.org

https://ocamexico.org/vidaesp.html

DIÓCESIS DE MÉXICO – IGLESIA ORTODOXA EN AMÉRICA

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Ateísmo – San Nektario de Egina, Grecia (+1920)

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ATHEISTS MET ORTHODOXY

Ateísmo

Por San Nektario de Egina, Grecia (+1920)

Fuente:

https://cristoesortodoxo.com

CRISTO ES ORTODOX

El ateísmo es una terrible enfermedad del alma que es difícil de curar. El ateísmo es una pasión que oprime severamente al que atrapa.

El ateísmo niega la existencia de Dios. Niega que exista un Creador divino del universo. Niega la providencia de Dios, su sabiduría, su bondad y, en general, sus cualidades divinas. El ateísmo enseña una falsedad a sus seguidores e ingenia falsas teorías sobre la creación del universo. Profesa, como la pitia en su trípode [1], que la creación es un resultado del azar, que es perpetuado y preservado sin propósito, por las interacciones del azar, que su esplendor se llevó a cabo espontáneamente a través del tiempo, y que la armonía, la gracia y la belleza testificada en la naturaleza son atributos de las leyes naturales. El ateísmo le quita a Dios, a quien se ha negado, sus características divinas y, a cambio, se las confiere, así como su poder creador, a la materia inerte y débil. El ateísmo proclama libremente que la materia es la causa de todas las cosas, y deifica la materia con el fin de negar la existencia de un Ser superior, un Espíritu que cuida y sostiene todas las cosas.

A causa de la incredulidad, la materia se convierte en la única entidad real, y el espíritu se hace inexistente. Para el ateísmo, el espíritu y el alma son invenciones egoístas del hombre, inventadas para satisfacer su vanagloria. El ateísmo niega la naturaleza espiritual del hombre. Se hace descender al hombre desde la altura donde ha sido colocado por el poder del Creador y de la gracia, y lo reduce al rango de los animales irracionales, a los que acepta como ancestros y su distinguido y noble linaje. El ateísmo hace todo esto para dar testimonio a las palabras del salmo: “Pero el hombre en auge no comprende; desaparece como los brutos” (Salmos 48:21)

El ateísmo elimina la fe, la esperanza, y el amor del mundo, estas fuentes vivificadoras de la verdadera felicidad del hombre, expulsa la justicia de Dios del mundo, y niega la existencia de la providencia y el auxilio de Dios.

El ateísmo acepta las leyes que existen en la naturaleza, y sin embargo niega al que ha otorgado esas leyes. Busca conducir al hombre a una felicidad imaginaria; sin embargo, lo abandona y desampara en medio de la nada, en el valle del lamento, estéril a todos los beneficios celestiales, vacío de consuelo de lo alto, carente de fuerza espiritual, despojado del poder de las virtudes morales y sin las únicas disposiciones indispensables sobre la tierra: la fe, la esperanza y el amor.

El ateísmo condena al pobre hombre a la perdición y lo abandona como una presa en medio de las dificultades. Tras haber eliminado el amor en el hombre, el ateísmo consecuentemente lo priva del amor a los demás, y lo aísla de la familia, los parientes y amigos. El ateísmo desplaza cualquier esperanza de un futuro mejor y lo reemplaza por la desesperación.

¡El ateísmo es horrible! ¡Es la peor de todas las enfermedades espirituales!

* * *

[1] Este trípode era un altar de bronce que había en el templo de Delfos, en la antigua Grecia, en el cual, la sacerdotisa de Apolo llamada pitia se sentaba a profetizar sus oráculos.

Traducido por P.A.B

San Basilio el Grande, Arzobispo de Cesarea en Capadocia, Asia Menor – Anatolia (+379) – 1 de Enero

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SAINTS OF MY HEART

San Basilio el Grande,

Arzobispo de Cesarea en Capadocia,

Asia Menor – Anatolia (+379)

1 de Enero

Fuente:

http://iglesiaortodoxa.org.mx

http://iglesiaortodoxa.org.mx/informacion/2000/01/san-basilio-el-grande/

IGLESIA ORTODOXA

San Basilio el Grande, arzobispo de Cesarea de Capadocia, recibió su educación primaria en una familia muy piadosa. Su abuela, su hermana, su madre y su hermano fueron canonizados. Su padre era profesor de oratoria y abogado. Al terminar sus estudios en Cesarea, Basilio estudió en famosas escuelas de Atenas. Al regresar a su patria fue bautizado y asignado al clero como lector. Después, durante mucho tiempo vive con los ermitaños en Siria, Mesopotamia, Palestina y Egipto. La vida en el desierto le agradaba a Basilio. Él encontró un lugar donde instaló su refugio. Con él estaba su amigo de la infancia San Gregorio (El Teólogo). El arzobispo de Cesarea, Eusebio, hizo regresar a San Basilio del desierto y lo ordenó presbítero. En el puesto del presbiterado, siendo el ayudante más cercano al arzobispo en los asuntos de la dirección de la Iglesia, San Basilio trabajaba mucho hasta el agotamiento. Él predicaba todos los días, a veces dos veces por día. En Cesarea y sus alrededores organizó hospitales, asilos y casas para los peregrinos

Tras la muerte de Eusebio (año 370), San Basilio fue ascendido a la cátedra de Cesarea. Casi todo el tiempo durante su servicio como arzobispo tuvo una tensa y dura lucha con los arrianos, los cuales tenían gran fuerza en los tiempos del emperador Constancio y más todavía en los tiempos del emperador Valente (los arrianos negaban la Divina naturaleza del Señor Jesús Cristo). En su lucha contra los arrianos San Basilio continuaba la labor de San Atanasio, e igual que él, era el irrompible pilar de la Ortodoxia. Le decían al emperador Valente que si Basilio se rendía al arrianismo triunfaría definitivamente. Entonces Valente envió a Cesarea al prefecto llamado Modesto, famoso por su crueldad en la persecución de los ortodoxos. Muy arrogante, Modesto llegó a Cesarea e hizo llamar a San Basilio. Al principio trataba de convencerlo, tentándolo con las promesas de diferentes favores del emperador si San Basilio se relaciona con los obispos inclinados al arrianismo. Luego, viendo su firmeza comenzó a amenazarlo con el secuestro de bienes, con destierro perpetuo y con la muerte. Con coraje, San Basilio le contestaba: “No tengo miedo al destierro porque toda la tierra es del Señor, es Sigue leyendo “San Basilio el Grande, Arzobispo de Cesarea en Capadocia, Asia Menor – Anatolia (+379) – 1 de Enero”